29 de septiembre de 2025
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Desperdicio de comida en València supera los 63 millones kilos

Desperdicio de comida en València supera los 63 millones de kilos

Un problema creciente que afecta a toda la Comunitat Valenciana

En plena crisis económica, energética y social, el desperdicio de alimentos se posiciona como uno de los grandes desafíos medioambientales y éticos de nuestra sociedad. Según los últimos datos recogidos, en València se han desperdiciado más de 63 millones de kilos de comida, una situación alarmante que no deja indiferente a ciudadanos, organizaciones y administraciones.

El derroche alimentario no solo afecta al bolsillo y a la sostenibilidad de nuestro sistema agrícola y de consumo, sino que también pone en evidencia profundas desigualdades sociales. Mientras millones de kilos de alimentos terminan en la basura, miles de familias viven en situación de vulnerabilidad alimentaria.

Datos escalofriantes del desperdicio alimentario en València

Durante el año 2023, la Comunitat Valenciana registró más de 135 millones de kilos de desperdicio de alimentos, de los cuales cerca del 47% fueron generados en la provincia de València. Esta cifra supone una media de más de 12 kilos por persona al año solo en la capital y su área metropolitana.

  • 63.400.000 kilos de alimentos se desperdiciaron en València.
  • Una media de 12,3 kilos por habitante al año en València ciudad.
  • Más del 50% del desperdicio total ocurre a nivel doméstico.
  • Frutas, verduras, pan y lácteos son los alimentos más desaprovechados.

Además, se estima que cerca del 80% de estos productos estaban en perfecto estado o podrían haberse consumido si se hubieran gestionado adecuadamente.

¿Dónde se desperdicia más comida?

El hogar: el principal punto de derroche alimentario

Contrario a lo que muchos piensan, el mayor foco de desperdicio no se sitúa en los supermercados o restaurantes, sino en los hogares particulares. El exceso de compras, la mala planificación de menús y el desinterés por las fechas de caducidad son algunas de las causas más comunes.

  • 60% del desperdicio alimentario proviene de los hogares.
  • Solo un 20% procede de la industria alimentaria.
  • Los supermercados y comercios minoristas suponen un 15% del total.
  • La hostelería y restauración representan tan solo el 5%.

Según informes de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, los alimentos más desaprovechados a nivel doméstico incluyen:

  • Frutas y hortalizas, por su rápida caducidad.
  • Productos de panadería y bollería.
  • Lácteos y embutidos abiertos y no consumidos a tiempo.

Factores que influyen en el desperdicio

El despilfarro no se debe únicamente al descuido. Factores como el desconocimiento de etiquetado, el marketing de grandes formatos de venta y el descuido en la conservación de los alimentos han contribuido al aumento del desperdicio alimentario.

Impacto económico, social y medioambiental

El coste económico del derroche alimentario en València

Más de 200 millones de euros en alimentos terminan a la basura en la provincia de València cada año. Esta cifra tiene graves implicaciones económicas tanto para las familias como para el sistema productivo.

  • El desperdicio doméstico cuesta cerca de 500 euros anuales por hogar.
  • Costes añadidos por transporte, embalaje y consumo energético no aprovechado.
  • Perjuicio económico a agricultores, distribuidores y minoristas.

Consecuencias medioambientales del desperdicio de comida

Desperdiciar alimentos también significa tirar recursos como agua, energía, suelo y trabajo humano. Además, la descomposición de alimentos en vertederos genera metano, un gas de efecto invernadero 25 veces más potente que el CO₂.

  • Se calcula que cada kilo de comida malgastada equivale a 4,5 kg de emisiones de CO₂.
  • El desperdicio global de alimentos contribuye a más del 9% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
  • En València, el desperdicio anual equivale a la emisión de más de 285.000 toneladas de CO₂.

Impacto social: un contraste doloroso

Mientras toneladas de comida se pierden, una de cada diez personas en la Comunitat Valenciana enfrenta inseguridad alimentaria. ONGs como el Banco de Alimentos de València denuncian que podrían atender a muchas más familias si tan solo una fracción de los productos desperdiciados llegara a sus almacenes.

Iniciativas y soluciones para reducir el desperdicio de alimentos

Programas institucionales

La Generalitat Valenciana ha puesto en marcha diversas campañas de concienciación para reducir el desperdicio alimentario. Entre ellas destaca el programa “Menjar no es llençar”, orientado a mejorar hábitos de consumo en hogares, comedores escolares y establecimientos de hostelería.

El papel de las asociaciones y ONGs

Cada vez más entidades sin ánimo de lucro están colaborando activamente en la redistribución de excedentes alimentarios. Algunas destacadas en València son:

  • Banc d’Aliments de València: recoge productos sobrantes de supermercados y empresas para repartir entre personas en riesgo de exclusión.
  • Cáritas Diocesana: coordina comedores sociales con alimentos recuperados.
  • Espigoladors: esta organización colabora con agricultores para recoger frutas y verduras no comercializables, pero aptas para el consumo.

Comercios sostenibles: una tendencia al alza

Muchos supermercados y restaurantes de València están optando por incorporar políticas de KM 0, donación de excedentes y promoción de productos próximos a su vencimiento. Estas medidas no solo ayudan al medioambiente, sino que también fomentan la conciencia ecológica entre los consumidores.

El papel de la ciudadanía: pequeñas acciones con gran impacto

Modificar nuestros hábitos también puede marcar la diferencia en la lucha contra el desperdicio alimentario. Aquí algunas medidas eficaces que todos podemos adoptar:

  • Planificar las compras semanales y evitar comprar por impulso.
  • Guardar los alimentos adecuadamente en el frigorífico y congelador.
  • Distinguir entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente.
  • Reutilizar sobras en nuevas recetas, como croquetas, cremas o tortillas.

Hacia un modelo de consumo responsable y circular

Ante este panorama, se vuelve urgente avanzar hacia una alimentación más sostenible y responsable. La economía circular, que promueve el aprovechamiento de los recursos y la reducción de residuos, aparece como una solución necesaria, viable y beneficiosa en todos los ámbitos: social, económico y ecológico.

Para lograrlo es imprescindible:

  • Fomentar la educación alimentaria desde edades tempranas.
  • Impulsar legislación que obligue a la redistribución de alimentos no vendidos.
  • Crear incentivos y beneficios fiscales a empresas que luchen contra el desperdicio.

Conclusión: el derroche de alimentos, un desafío colectivo

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